Pocas disciplinas han echado raíces tan profundas en México como el taekwondo. En menos de cinco décadas pasó de ser una práctica de nicho impartida por maestros coreanos recién llegados a convertirse en uno de los deportes con más medallas olímpicas para el país. Entender la taekwondo mexico historia exige mirar tres capas: los pioneros que sembraron las primeras escuelas, la generación que cosechó podios en Sídney, Atenas, Pekín y Londres, y las tensiones internas que marcaron el rumbo federativo. Lo que sigue es un recorrido por esa trayectoria, sin nostalgia y sin atajos.
01Los primeros maestros y la semilla coreana
A principios de los años setenta llegaron a México varios instructores formados bajo el Kukkiwon (국기원), invitados por entusiastas locales que ya practicaban karate y judo. Nombres como Dai Won Moon en Estados Unidos abrieron rutas comerciales y migratorias que pronto cruzaron la frontera. En Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey aparecieron los primeros dojang (도장) con instrucción formal en coreano, donde se enseñaba el saludo Charyeot (차렷), Kyeongnye (경례) y los primeros poomsae (품새) de la línea Taegeuk.
Esa primera ola no buscaba medallas. Buscaba alumnos. La rentabilidad de las escuelas dependía de niños y jóvenes que pagaran mensualidad, y por eso el énfasis inicial estuvo en la formación técnica y disciplinaria más que en la competencia internacional. Aun así, hacia finales de los setenta ya existía una pequeña comunidad federativa que empezaba a organizar torneos nacionales.
La Federación Mexicana de Taekwondo se constituyó formalmente en esa década y desde entonces ha sido el órgano reconocido por World Taekwondo. Conviene precisar que en México la rama ITF también tuvo presencia, sobre todo en estados del norte, pero el desarrollo competitivo de alto rendimiento se concentró bajo la órbita WT, que es la vía olímpica.
02Sídney 2000: cuando el taekwondo dejó de ser promesa
El taekwondo debutó como deporte oficial en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000. México llegó con expectativas moderadas y se fue con dos medallas que cambiaron la percepción pública del deporte. Víctor Estrada se colgó el bronce en la categoría de más de 80 kilogramos, abriendo la cuenta olímpica mexicana en la disciplina. Esa actuación tuvo un efecto multiplicador inmediato: matrículas crecientes en las escuelas, cobertura mediática y atención presupuestal del entonces CONADE.
La pregunta interna era cómo convertir un golpe de suerte en un programa sostenible. La respuesta llegó con la consolidación de un grupo de entrenadores cubanos y coreanos contratados por la federación, y con la creación de centros de alto rendimiento que profesionalizaron el gyeorugi (겨루기). Para Atenas 2004, México ya tenía estructura suficiente para volver a subir al podio, esta vez con Iridia Salazar, bronce en menos de 57 kilogramos, y Óscar Salazar, plata en menos de 58 kilogramos. Los Salazar, hermanos, marcaron el inicio de las dinastías familiares en el taekwondo mexicano.
03Reynoso, Espinoza y la era López
Pocos nombres condensan tanto la taekwondo mexico historia reciente como el de Reinaldo Walkiria Reynoso, entrenador cubano que dirigió a la selección durante más de una década y formó a María del Rosario Espinoza. Originaria de Sinaloa, Espinoza ganó oro en Pekín 2008, bronce en Londres 2012 y plata en Río 2016, convirtiéndose en la taekwondista mexicana más laureada de la historia y en una de las atletas olímpicas más condecoradas del país en cualquier disciplina.
Paralelamente surgió otra figura decisiva: María Espinoza no estuvo sola. En Londres 2012, Carlos Navarro y luego otros peleadores consolidaron una base amplia. Pero la rivalidad que definió la década siguiente fue entre Espinoza y la nueva generación encabezada por Briseida Acosta, que la venció en el selectivo rumbo a Río en una decisión polémica, después revertida. El proceso evidenció algo que ya se intuía: cuando un país tiene varias atletas de nivel mundial en la misma categoría, los selectivos se vuelven más duros que los propios Juegos.
Del lado masculino, la historia se contó con otro apellido. Carlos López, Uriel Adriano y más tarde Carlos Sansores representaron la transición hacia los pesos pesados, una categoría que México había explorado poco antes de Estrada. La rivalidad deportiva interna, lejos de debilitar al equipo, elevó el estándar técnico.
04Tensiones federativas y el costo del éxito
Ninguna potencia deportiva se construye sin fricciones, y México no fue la excepción. La Federación Mexicana de Taekwondo enfrentó cuestionamientos recurrentes sobre selectivos, criterios de convocatoria y manejo presupuestal. El caso Acosta-Espinoza rumbo a Río 2016 terminó en el Tribunal de Arbitraje Deportivo, en Lausana, que falló a favor de Espinoza tras revisar irregularidades técnicas del combate selectivo.
Episodios así dejaron una lección incómoda: la institucionalidad importa tanto como el talento. Las disputas entre entrenadores, los cambios de dirigencia y las acusaciones cruzadas entre estados productores de talento, sobre todo Sinaloa, Nuevo León y Jalisco, son parte del costo de tener una base competitiva tan amplia.
"En México siempre habrá alguien atrás empujando. Esa es la presión y también el privilegio", dijo Espinoza en una entrevista posterior a Tokio 2020.
05Tokio, París y lo que viene
Tokio 2020, celebrado en 2021, marcó el primer ciclo olímpico sin medallas de taekwondo para México desde el debut de la disciplina. Fue una señal de alerta. La hegemonía sostenida durante cinco Juegos consecutivos se rompió y obligó a una revisión del modelo. En París 2024, Daniela Souza y Carlos Sansores buscaron recuperar terreno, con resultados mixtos.
El reto hoy es generacional. Las atletas y atletas que sostuvieron al país durante quince años se retiran o cierran ciclo, y la pirámide de relevo debe demostrar que puede competir con potencias como Corea del Sur, China, Irán y los países europeos que han profesionalizado sus programas. La estructura existe, la cultura del gyeorugi también, pero el entorno internacional cambió: el sistema electrónico de petos, las reglas que premian la cabeza y los descensos de categoría han redefinido el juego.
06Datos curiosos del recorrido
- México ha ganado medallas olímpicas de taekwondo en cinco ediciones consecutivas: Sídney, Atenas, Pekín, Londres y Río.
- María del Rosario Espinoza es la única taekwondista mexicana con medallas en tres Juegos distintos.
- Sinaloa es, por número de atletas olímpicos producidos, el estado con mayor densidad de talento en gyeorugi del país.
- El primer dojang formal con instructor coreano en México data de principios de los años setenta.
La taekwondo mexico historia no se entiende sin los maestros coreanos que llegaron sin garantías, sin Reynoso y su exigencia metódica, sin Espinoza y la generación que demostró que el podio era alcanzable. Lo que viene depende de aprender de esas tres capas a la vez. Si te interesa profundizar, el siguiente paso natural es revisar la evolución del reglamento WT y cómo afecta el estilo mexicano de combate.