Hablar de choi hong hi kim un yong es hablar de la fractura fundacional del Taekwondo contemporáneo. Uno fue militar, exiliado y nacionalista convencido; el otro, diplomático, estratega olímpico y figura clave del Comité Olímpico Internacional. Sus trayectorias se cruzaron en Seúl a finales de los sesenta y se separaron con una violencia política que aún condiciona cómo se entrena, se compite y se enseña este arte en todo el mundo. Este recorrido propone leerlos en paralelo, sin hagiografía y sin caricatura, para entender qué dejó cada uno.
01Dos orígenes, dos Coreas
Choi Hong Hi (최홍희) nació en 1918 en la provincia de Hamgyong, en lo que hoy es Corea del Norte. Su biografía es la de un hombre marcado por la ocupación japonesa: estudió caligrafía con un maestro que también le enseñó Taekkyon, fue reclutado a la fuerza por el ejército imperial japonés y pasó por prisión por conspirar contra ese mismo régimen. Tras la liberación de 1945 ingresó al recién formado Ejército de la República de Corea, donde llegó al grado de general de división.
Kim Un-yong (김운용), nacido en 1931 en Daegu, pertenece a otra generación y a otro mundo. Su carrera se forjó en la diplomacia, los servicios de inteligencia y la administración pública surcoreana. Hablaba varios idiomas, había estudiado en Estados Unidos y se movía con soltura en los pasillos del poder internacional. Mientras Choi pensaba en términos de identidad nacional y disciplina militar, Kim pensaba en términos de proyección global y de estructuras institucionales.
La diferencia no es anecdótica. Explica por qué uno empujó al Taekwondo hacia un sistema técnico cerrado y exportable como doctrina, y el otro hacia un deporte olímpico negociable con federaciones, comités y patrocinadores.
02El general que nombró el arte
Choi Hong Hi suele presentarse como el hombre que acuñó el término Taekwondo (태권도) en una reunión de nombramiento celebrada el 11 de abril de 1955. La autoría exacta del nombre es discutida por historiadores y por otros pioneros del Kwan, pero pocos niegan que Choi fue quien lo impuso administrativamente y quien lo defendió ante el establishment marcial coreano de la época.
Su contribución técnica más reconocible es el sistema de tul (Patrones ITF) y la teoría del movimiento ondulatorio, conocida como Sine Wave. Choi sistematizó 24 patrones cuyos nombres remiten a figuras de la historia coreana, desde Dan-Gun hasta Tong-Il. La cifra no es casual: representan, según escribió, las 24 horas de una vida humana frente a la eternidad.
En 1966 fundó la International Taekwon-Do Federation (ITF) en Seúl. Pero el choque con el régimen de Park Chung-hee, sumado a su decisión de enviar instructores a Corea del Norte en los años setenta, lo llevó al exilio. La ITF terminó instalando su sede en Toronto y, más tarde, en Viena. Choi murió en Pyongyang en 2002, lo que selló para siempre la lectura política de su figura en el sur.
03El estratega que llevó el Taekwondo a los Juegos
Kim Un-yong asumió la presidencia de la Korea Taekwondo Association en 1971 y, al año siguiente, impulsó la creación del Kukkiwon (국기원) como sede técnica y centro de certificación de dan. En 1973 lideró la fundación de la World Taekwondo Federation, hoy World Taekwondo (WT), aprovechando el vacío institucional que dejó el exilio de Choi y el apoyo decidido del gobierno surcoreano.
Su obra es menos visible en el tatami que en los despachos. Kim entendió antes que nadie que el camino hacia la masificación pasaba por el Comité Olímpico Internacional. Negoció la inclusión del Taekwondo como deporte de exhibición en Seúl 1988 y Barcelona 1992, y consiguió su entrada como deporte oficial en Sídney 2000. Llegó a ser vicepresidente del COI y figura central del deporte mundial.
La caída fue dura. En 2004 fue condenado en Corea del Sur por malversación y soborno, lo que lo apartó de sus cargos. Murió en 2017 dejando un legado contradictorio: el Taekwondo era olímpico gracias a él, pero la federación que presidía cargaba con un costo reputacional considerable.
04Dos reglamentos, dos cuerpos
La herencia técnica de choi hong hi kim un yong se ve cada fin de semana en cualquier campeonato. La ITF mantiene patrones Tul, combate con contacto controlado y la estética del Sine Wave. La WT compite con Poomsae (품새), combate de contacto pleno con peto electrónico y un énfasis casi exclusivo en patadas altas, rápidas y puntuables.
Las diferencias no son solo deportivas. Son filosóficas:
- La ITF preserva una identidad marcial-militar, con uniformes oscuros en los cinturones negros y vocabulario coreano cerrado.
- La WT adoptó el dobok blanco con cuello en V, lenguaje arbitral simplificado y una lógica televisiva pensada para el espectador olímpico.
- La ITF certifica grados a través de su propia estructura federativa; la WT delega la certificación de dan en el Kukkiwon, que es independiente de la federación deportiva.
Un practicante puede pasar de un sistema a otro, pero rara vez sin reaprender ritmo, distancias y guardia. El cuerpo entrenado para puntuar en sensor electrónico no se mueve igual que el cuerpo entrenado para fluir entre tul.
Dato curioso: durante décadas, atletas norcoreanos formados en ITF y surcoreanos formados en WT no compartieron tatami en competencia oficial. La primera gran señal de deshielo llegó en 2018, cuando equipos de demostración de ambas federaciones actuaron juntos en PyeongChang.
05Política, exilio y geopolítica del tatami
Leer a Choi y a Kim como rivales personales es tentador pero incompleto. Ambos fueron piezas de una pugna mayor entre dos Coreas que se disputaron, entre muchas otras cosas, el monopolio simbólico del arte nacional. Cuando Choi viajó a Pyongyang en 1980 con una delegación de instructores ITF, no estaba solo enseñando patadas: estaba reconociendo al norte como territorio legítimo de su federación. Eso fue leído en Seúl como traición.
Kim, desde el otro lado, convirtió al Kukkiwon y a la WT en herramientas blandas de la diplomacia surcoreana. Cada examen de dan emitido en Brasil, México o España reforzaba una narrativa: Seúl era la capital mundial del Taekwondo, no Pyongyang ni Toronto. La inclusión olímpica fue el punto culminante de esa estrategia.
Entender esto importa porque desactiva la lectura ingenua de que una federación es más auténtica que la otra. Ambas son productos históricos, ambas tienen méritos técnicos y ambas arrastran sombras políticas.
06¿Qué queda hoy para el practicante?
Para quien empieza, la pregunta no es cuál de los dos tenía razón. Es cuál sistema responde mejor a sus objetivos. Si busca competir en Juegos Olímpicos, el camino pasa por la WT y por el Kukkiwon. Si valora la continuidad con los patrones originales codificados por el fundador, la ITF ofrece esa línea. Si lo que quiere es defensa personal o tradición marcial amplia, ninguna federación agota la respuesta y conviene mirar también escuelas independientes.
La figura de Choi Hong Hi y Kim Un-yong sigue presente cada vez que un alumno saluda al entrar al dojang, cada vez que un juez levanta una bandera y cada vez que un Maestro firma un certificado. La fractura que abrieron no se ha cerrado, pero al conocerla se entrena con más claridad sobre qué tradición se hereda.
El siguiente paso natural es revisar en detalle el sistema de Poomsae WT y los Tul ITF en paralelo, para ver cómo dos lecturas del mismo movimiento producen dos artes distintos.